Si no sabéis lo que es, es un castillo encima de una gran montaña y el camino está en forma de espiral y costaba mucho subir. Al llegar al castillo desayunamos junto con las clases de 5ºB y 5ºC. Mis amigas y yo, nos hicimos un montón de fotos, parecíamos fotógrafas.
Después de explicarnos las normas, entramos al castillo. Era inmenso. Entramos y, en un sitio que tenían asignado, dejamos las mochilas. Fuimos a la torre del homenaje. Se llamaba así porque era el sitio donde le juraban al rey eterna lealtad. Fuimos a las mazmorras, donde un hombre disfrazado de maniquí nos asustó de los pies a la cabeza. Ah, y por supuesto nos recibió Tontín, que como su nombre indica, era despistado y muy gracioso. Eligió a David para que fuese su escudero.


Al rato, compramos casi todos en la tienda de regalos. Nos echaron agua de la manguera y desde ahí bajamos toda la montaña y nos fuimos a la Ciudad de los Niños.

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