Nuestra mofeta se llamaba Apestosa, porque no quería bañarse. Era muy desagradable su olor y también era graciosa, pero también hay que decir que quería mucho a sus amigos. Era bajita y delgada, su cola era larga y blandita como una esponja. Tenía unos nueve años más o menos.Una mañana vino su amigo, el conejo Saltarín, para que le acompañara a la competición de saltos, en el que iban a concursar sus conejos y conejas favoritos. Él, muy contento y dormido, le dijo: -¡Vale, te acompañaré!-, pero...-¿si no me dejan entrar por mi olor?-
Cuando iban a entrar, le pidieron unas entradas. Ellos se las dieron, pero........... a Asqueroso no le dejaban entrar porque olía muy mal. Saltarín le dijo que fuera a bañarse, que lo hiciera por él, pero Asqueroso no quería bañarse igualmente. ¿Para qué, si no le iban a dejar entrar de todas formas?Saltarín intentó convencer a su amigo. Al final, de tanto decírselo, convenció a la mofeta, que desde aquel día se bañó porque se dio cuenta de que si se bañaba le dejarían entrar a donde quisiese, hasta en una competición de saltos enormes.
Desde aquel momento a Asqueroso le cambiaron el nombre. Ahora se llamaba Agradable, porque al bañarse le cambió el olor.
Y como dice San Fermín, este cuento llegó a su FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.