lunes, 18 de enero de 2016

Cuento


       Érase una vez, en una pequeña ciudad, vivía un niña llamada Zoe.

     Zoe era una niña de 11 años, alta, delgada, inteligente, adorable y muy simpática. Solía ser muy atenta y responsable. Siempre decía la verdad. Era muy sincera.


     Digamos que este verano no fue como esperaba. Sus padres la mandaron a un campamento, donde conoció a Emma. Tras pasar tiempo, se hizo su mejor amiga, sellando su amistad con un colgante.

     Un día Zoe perdió su colgante. Trató de ocultarlo, pero sabía que tarde o temprano saldría a la luz, así que decidió explicárselo cautelosamente.
     
     Emma sonrió, y abrazándola le dijo que ningún amuleto podría romper su amistad.

     Aquel día Zoe aprendió una valiosa lección.

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