Aquí podemos encontrar un paisaje cultural, protagonizado por el puente Ariza, alumbrado por los primeros rayos de la primavera.
Entre un enorme cielo azul y unas esponjosas nubes, resaltan unos enormes arcos de una textura arenisca bañados por cristalinas aguas.
Una curiosidad es que desaparece hundido y reaparece como nuevo, como si fuera una especie de puente fantasma, por no hablar de sus variadas rutas turísticas, ya sea andando o en bici.
Transmite inspiración, satisfacción, tranquilidad, esa sensacón de pureza.
Fue una sensación impresionante y una gran experiencia familiar.
¡¡Nunca la olvidaré!!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.