Los topos construyen túneles muy largos de donde rara vez salen a la superficie. Estos sistemas pueden ser detectados por los montículos de tierra que dejan los topos al cavarlas.
Si observamos un topo de cerca vamos a ver que son más bien pequeños, no pasan de los 15cm de largo. Sin embargo, poseen patas delanteras y garras muy fuertes, concebidas para cavar túneles. Muestran cuerpos cilíndricos y puntiagudos, cubiertos de un pelaje oscuro y grueso.
Necesitan comer diariamente el equivalente a su peso corporal. De ahí que pasen todo el día devorando lombrices. También pueden comer insectos, son eminentemente carnívoros, aunque ocasionalmente pueden ingerir raíces o bulbos que se encuentren a su paso.
Como tienen una vida subterránea, muchas personas asumen que los topos son ciegos. En realidad, están dotados de ojos y oídos, sólo que éstos son pequeños para evitar que se dañen mientras cavan sus túneles.
Son animales solitarios que sólo se juntan durante el apareamiento.
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