sábado, 12 de marzo de 2016

UN GRANIZADO DE MOSCAS PARA EL CONDE

   Era noviembre y hacía un frío felino. Geronimo Stilton estaba en la cama tumbado, tapado hasta la cabeza porque como es un poco miedica. Pensaba que habían fantasmas y, justamente, sonó el teléfono cinco minutos antes de media noche. Era su primo Trampita que llamaba desde Transratonia, en el castillo del conde Ratesch y pedía ayuda.

   Al terminar la llamada, llama a su hermana Tea para contarle lo ocurrido y al colgar, habían quedado en la parada del tren para ir a rescatarlo. Pero Tea, al llegar a la estación, no iba sola. Iba acompañada del sobrinito preferido de Geronimo. Él no estaba muy decidido con llevar a Benjamín (su sobrinito preferido), al castillo porque no quería que le pasase nada ya que le tenía mucho cariño, pero al final le dejó.

     Al llegar a Transrartonia, los tres iban preguntando a la gente que pasaba que dónde estaba el castillo del conde Ratesch, pero no le hacían ni caso. Pero lo raro no era eso, era que todo el mundo llevaba algo que llevase ajos, como: una pulsera de ajos, un collar de ajos......Al final encontraron un pasadizo secreto que les llevó hasta el patio del castillo del conde Ratesch.

    Estaba todo nublado y no se veía nada de nada, pero lo peor es que vieron a un hombre. Bueno, mejor dicho, a un anciano jorobado y cada vez que hablaba, no separaba las palabras, hablaba seguido. Al entrar en el castillo, se encontraron al conde y a su sobrina, la condesa, que sólo tenían un sirviente, que era el anciano que habían visto antes en el patio. Mientras comían, el señor conde y su sobrina la condesa Estrella, Geronimo, Tea y Benjamín, se fueron un poco a churretear el castillo. Y ¿no sabéis a quién se encontraron en la cocina?.........A Trampita, lleno de harina, preparando comida para el conde y su hija la condesa.

    Trampita le contó lo sucedido y al siguiente día tenían un baile y no sabía qué preparar. Geronimo, cada vez que oía la palabra "SANGRE", se desmayaba, y como Trampita y Geronimo se odiaban, Trampita no paraba de chincharle diciéndole todo el rato la palabra "SANGRE". Tea se enfadó y Trampita paró, porque como Tea era la mayor, le tenía que hacer caso. Al decirle Geronimo que se volviese a casa, Trampita no quiso porque decía que estar allí eran como unas vacaciones...........

   Si queréis saber cómo termina el libro, sólo tenéis que coger el libro y a.......¡LEER!

   Se lo recomiendo a la gente que le guste leer los libros de Geronimo Stilton.

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