Bienvenidos y bienvenidas a nuestro blog de clase. Esperamos que os guste este pequeño rincón de nuestra clase donde vamos a colocar, además de nuestros libros preferidos, muchas de las actividades que estamos realizando este curso. Además, podrás encontrar juegos, enlaces, textos, apuntes, ...
martes, 18 de octubre de 2016
lunes, 17 de octubre de 2016
¡TONTORRATÓN QUIEN LLEGUE EL ÚLTIMO!
Una tranquila mañana de marzo, estaba sentado Geronimo Stilton en su oficina de la calle del Tortellini, trece. Entró en la habitación Quesita Kashmir, su jefa de redacción, que le preguntó que si estaba tranquilo y él le dijo que sí, pero al rato se oyó un ruido. Era Tea con su moto, que apareció en su oficina, le pisó la cola y el pie, hizo el caballito y aparcó su moto en su escritorio.A Geronimo no le hizo mucha gracia, pero lo que más le interesó, fue que quería saber la buena noticia que tenía Tea para él. Era que había vuelto de un campamento de paracaidismo, y que decía su mejor amiga (la campeona mundial de paracaidismo), que saludos de ella. Tambien quería decirle que Hiena le quería decir una cosa. Corriendo le llamó para saber lo que era, y le dijo que fuera al Aeropuerto Internacional de Ratonia, dentro de exactamente una hora, solo y con los ojos vendados. Él se extrañó pero de repente colgó.
Geronimo hizo exactamente lo que le dijo. Al llegar, alguien, le llamó por detrás suya. Él dio un salto para atrás. Una escoba le golpeó en los morros, se chocó con una escalera y se le cayó un cubo de agua en la cabeza. Hiena le arrastró hacia una dirección desconocida y le metió dos dedos en las orejas. Geronimo no entendía lo que le estaba pasando y, de repente, le metieron en un avión a punto de despegar. Como siempre, empezó a chillar y a decir que se quería bajar, pero ya era demasiado tarde.
Al terminar el vuelo, Hiena le metió en un todoterreno y empezó a conducir. Cuando llegó a su destino, le quitó la venda de los ojos y apareció en el desierto del Sáhara. El primer día tuvieron que recorrer veinticuatro kilómetros, y a los diez kilómetros, Geronimo ya iba casi muerto. Al llegar a la meta, se tropezó en una boñiga de estiércol de dromedario. Al llegar a su tienda de campaña, que la compartía con Hiena, se fue a duchar para quitarse el mal olor. El único problema fue que llegó el último y que, justo cuando se iba a quitar el jabón del cuerpo, se acabó el agua, pero hubo una solución, porque todas las chicas de esa carrera de los cien kilómetros, le echaron el agua de sus cantimploras que les había sobrado ese día.
El segundo día tuvieron que recorrer veinticinco kilómetros por el día, más diez kilómetros de etapa nocturna. Ese mismo día, conoció a unos maratonianos que también participaban en esa carrera. Al rato, se pusieron todos en la meta preparados para que el árbitro anunciara cuándo salían. Lo anunció y todos los maratonianos empezaron a correr. Por el camino, Hiena y Geronimo, se encontraron con tres pastores bereberes que les ayudaron a huir de aquel viento seco y cruel que les hacía perderse. Al rato, se despidieron de aquellos pastores bereberes porque vieron la meta a lo lejos. Llegaron, y se fueron a comer. Cuando terminaron, empezaron los diez kilómetros nocturnos. Terminaron y se fueron a dormir, y cómo no, como Hiena era muy bromista, le metió a Geronimo en su saco una serpiente de mentira. Él se lo creyó y empezó a gritar y a pegarle a Hiena.
El tercer día, anduvieron la etapa más larga de treinta y cinco kilómetros. Cuando llevaban la mitad o menos, se perdieron, y le dijo Hiena a Geronimo que se guiara por el sol. Eso fue lo que hicieron, y por el camino, se encontraron con la flor del desierto. Hiena se guardó una porque era para su amada Tea, que estaba locamente enamorado de ella. A ellos se les hicieron los cuarenta y cinco kilómetros eternos, y sobre todo, a Geronimo. Cayó la noche y se fueron a dormir.
Al día siguiente hicieron los veintiséis kilómetros. A Hiena le picó un serpiente venenosa, se desmayó y Geronimo, con todo su corazón, echó a Hiena a sus hombros y se lo llevó a la meta.............
Tuvo una experiencia horrible. Fue una total locura y la peor de todas para Geronimo. Se le hicieron interminables esos cuatro días, pero se convirtió en un éxito porque, en vez de ser un ratón muy miedoso, se convirtió en un superratón. ¿A que no te imaginas quién ganó?
Pues ya sabes, coge este mismo libro y a.................................¡LEER!
¡QUÉ VACACIONES TAN SUPERRATÓNICAS!
Antes de contaros esta historia, os voy a decir quién aparece. El primero de todos es Geronimo Stilton, un ratón muy firme y ordenado, bueno o eso parece. La siguiente es Petty Spring, una niña de catorce años muy granuja y un poco buena..., ya no os doy más pistas y empecemos con la historia.
Un día excepcional, Geronimo Stilton, se despertó más feliz que una perdiz, como casi siempre.
Geronimo, nada más levantarse, se duchó y se preparó el mayor desayuno que un ratón como él se podía hacer, un trocito de gonzola. Un trocito de parmesano, para ponerlo en el té, en una tostada. Untó mermelada y puso una loncha de gruyer, y aún así se bebió un permegagigabatido de queso de bola. Ya desayunado, salió de su casa para coger el metro.
Justo cuando entró al metro, se encontró con Petty Spring, la que hace las revistas para los niños, en el Eco del Roedor. Ella, no se sabe por qué, estaba cantando una cancioncita un poco irritante:
-Conozco una canción que pone de los nervios hasta a un melón... Ella no paraba de cantarla y a todo el vagón lo puso de los nervios, y lo más gracioso, es que cuando lo cantaba le echaban las culpas a Geronimo Stilton, porque pensaban que era su padre y después de todo Petty, para fastidiar a Geronimo, le decía que era su papá.
Geronimo le dijo a toda esa gente que no era su hija, pero no le hacían caso. Cuando pudo salir Geronimo del vagón, le dijo a Petty que como lo volviera hacer..., y en ese mismo momento Petty salió corriendo.
Cuando Geronimo fue al Eco del Roedor, descubrió que hacía mucha calor, así que puso el aire acondicionado, pero, de repente, el termostato se puso a treinta grados bajo cero y a Geronimo Stilton se le pusieron dos carámbanos colgando de la nariz, que les chocaban al respirar. En un segundo, Geronimo llamó a su secretaria Ratonila y le dijo que, qué podía hacer. Lo que le dijo es que apagara el aire acondicionado, y de un santiamén, lo apagó.
Geronimo, al instante, llamó al electricista para que lo arreglara. Con muy mala suerte, no le cogió el teléfono, así que recordó un ventilador chiquitín que estaba en las cajas del sótano, pero con la mala suerte de que las aspas del ventilador le pillaron la cola y tuvo que ir al hospital para que se lo vendaran. En ese mismo momento se le ocurrió una cosa que era...
Si quieres saber más, leer es lo que tienes que hacer.
Recomiendo este libro porque al final te vienen los mejores juegos para tus vacaciones.
Un día excepcional, Geronimo Stilton, se despertó más feliz que una perdiz, como casi siempre.
Geronimo, nada más levantarse, se duchó y se preparó el mayor desayuno que un ratón como él se podía hacer, un trocito de gonzola. Un trocito de parmesano, para ponerlo en el té, en una tostada. Untó mermelada y puso una loncha de gruyer, y aún así se bebió un permegagigabatido de queso de bola. Ya desayunado, salió de su casa para coger el metro.
Justo cuando entró al metro, se encontró con Petty Spring, la que hace las revistas para los niños, en el Eco del Roedor. Ella, no se sabe por qué, estaba cantando una cancioncita un poco irritante:-Conozco una canción que pone de los nervios hasta a un melón... Ella no paraba de cantarla y a todo el vagón lo puso de los nervios, y lo más gracioso, es que cuando lo cantaba le echaban las culpas a Geronimo Stilton, porque pensaban que era su padre y después de todo Petty, para fastidiar a Geronimo, le decía que era su papá.
Geronimo le dijo a toda esa gente que no era su hija, pero no le hacían caso. Cuando pudo salir Geronimo del vagón, le dijo a Petty que como lo volviera hacer..., y en ese mismo momento Petty salió corriendo.
Cuando Geronimo fue al Eco del Roedor, descubrió que hacía mucha calor, así que puso el aire acondicionado, pero, de repente, el termostato se puso a treinta grados bajo cero y a Geronimo Stilton se le pusieron dos carámbanos colgando de la nariz, que les chocaban al respirar. En un segundo, Geronimo llamó a su secretaria Ratonila y le dijo que, qué podía hacer. Lo que le dijo es que apagara el aire acondicionado, y de un santiamén, lo apagó.
Geronimo, al instante, llamó al electricista para que lo arreglara. Con muy mala suerte, no le cogió el teléfono, así que recordó un ventilador chiquitín que estaba en las cajas del sótano, pero con la mala suerte de que las aspas del ventilador le pillaron la cola y tuvo que ir al hospital para que se lo vendaran. En ese mismo momento se le ocurrió una cosa que era...
Si quieres saber más, leer es lo que tienes que hacer.
Recomiendo este libro porque al final te vienen los mejores juegos para tus vacaciones.
domingo, 16 de octubre de 2016
OPERACIÓN RESCATE
Un día, en un tienda, una panda de ratones estaban discutiendo sobre a qué juego jugar. Uno decía que si al ajedrez y el otro decía que no, que él había jugado ayer. Uno de los ratones decidió irse a dar una vuelta por la tienda. Los otros ratones le advirtieron de que era de día y podrían descubrirlo. Él ignoró las advertencias y se fue. Al cabo de un rato volvió, vio que unos de los juguetes de la tienda lo compraron. Uno de sus amigos estaba dentro del juguete.Raimond y Marvin, que así se llamaban los ratones, decidieron rescatar a Fats, que iba en el coche de juguete. A partir de ahora iba a ser la operación rescate, pero no será tan fácil como ellos piensan...
SI QUIERES SABER SI RESCATAN A SU AMIGO... COGE TÚ Y RESCATA AL LIBRO.
viernes, 14 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
miércoles, 12 de octubre de 2016
¿Querías vacaciones Stilton?
Un día, en el despacho de Geronimo Stilton, estaba éste pensando en unas vacaciones que le vendrían bien para descansar un poco del trabajo.
Cuando Geronimo salió del trabajo vio una agencia de los mejores viajes de Ratonia, una agencia llamada "El Ratón Viajero", justo cuando Geronimo quería entrar, se encontró con su primo Trampita. Él le preguntó qué hacía mirando esa agencia, y Geronimo le contó que quería una vacaciones para descansar un poco.
Trampita le enseñó una agencia llamada: "¿Te fías o no te fías?", que decía que tenía los mejores viajes y, encima, Trampita decía que conocía al tipo de la agencia, que se llamaba Trufaldo.
Trampita y Geronimo entraron en la agencia de la que hablaba Trampita, y les recibió ese tal Trufaldo que conocía Trampita. Geronimo se extrañó mucho porque Trufaldo vestía con ropa de verano en pleno invierno. Trufaldo le dijo a Geronimo que le reservaría el viaje al hotel "La Ratonera", y que no se llevase nada, sólo el cepillo de dientes, el bañador, la crema solar y las chanclas.
Geronimo tenía el avión dentro de dos horas. Él no tardó en llegar al aeropuerto. En treinta y cinco minutos ya estaba allí. Cogió el avión que le llevaría al aeropuerto de Vallarrata. Cuando Geronimo llegó al aeropuerto de Vallarrata, tuvo que ir a buscar cuál era su mal........
Y SI QUERÉIS SABER MÁS, PONTE A LEER Y DIVIÉRTETE CON LAS AVENTURAS DE GERONIMO STILTON.
Cuando Geronimo salió del trabajo vio una agencia de los mejores viajes de Ratonia, una agencia llamada "El Ratón Viajero", justo cuando Geronimo quería entrar, se encontró con su primo Trampita. Él le preguntó qué hacía mirando esa agencia, y Geronimo le contó que quería una vacaciones para descansar un poco.
Trampita le enseñó una agencia llamada: "¿Te fías o no te fías?", que decía que tenía los mejores viajes y, encima, Trampita decía que conocía al tipo de la agencia, que se llamaba Trufaldo.
Trampita y Geronimo entraron en la agencia de la que hablaba Trampita, y les recibió ese tal Trufaldo que conocía Trampita. Geronimo se extrañó mucho porque Trufaldo vestía con ropa de verano en pleno invierno. Trufaldo le dijo a Geronimo que le reservaría el viaje al hotel "La Ratonera", y que no se llevase nada, sólo el cepillo de dientes, el bañador, la crema solar y las chanclas.
Geronimo tenía el avión dentro de dos horas. Él no tardó en llegar al aeropuerto. En treinta y cinco minutos ya estaba allí. Cogió el avión que le llevaría al aeropuerto de Vallarrata. Cuando Geronimo llegó al aeropuerto de Vallarrata, tuvo que ir a buscar cuál era su mal........
Y SI QUERÉIS SABER MÁS, PONTE A LEER Y DIVIÉRTETE CON LAS AVENTURAS DE GERONIMO STILTON.
lunes, 10 de octubre de 2016
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