Mark estaba muy concentrado leyendo el libro en casa de sus abuelos. Mark, más o menos, sabía de qué iba el libro. El libro iba de una bruja que usaba hechizos malvados. Al cabo de 20 minutos, los dibujos de hechizos salían a la luz.
Mark no se daba cuenta, y tardó 4 minutos en darse cuenta de que los hechizos malvados salían del libro y se pasaban a la realidad. Lo que le extrañó a Mark fue que la bruja no había salido del libro. A Mark se le ocurrió una idea que puede que ayudase a su abuela, que estaba mala. Él pensó que le podría hacer una medicina para curarla.
Y eso hizo, mezcló todos los hechizos malvados y gritó:
-¡Sí, bien! ¡Me ha salido la medicina para mi abuela!
Mark se alegró tanto, que fue corriendo que se las pelaba y le dio la medicina a su abuelo, y ella dijo:
-Mark ¿esto qué es?-
Y él contestó:
Y él contestó:
-Una medicina con hechizos. Te servirá para que te pongas buena.
La abuela le hizo caso, se lo bebió y...¡se curó! Mark se puso muy alegre al ver que el experimento que hizo le sirvió.
Y al final, la abuela le dio de recompensa las mejores chocolatinas de todo el pueblo. Y Mark, satisfecho, se fue a su casa a cenar.
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