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sábado, 13 de febrero de 2016

Mito: El charro y la partera

     En una pequeña aldea cabalgaba un misterioso charro que se aparecía en ocasiones a los habitantes. Una noche llegó el charro a solicitar los servicios de una partera y la llevó a su casa. La partera trajo al mundo al hijo del charro. El hombre llevó a la partera de vuelta y le pagó con monedas de oro, pero éste le advirtió que guardara el secreto del parto o si no, moriría.

Leyenda el Charro y la Partera

     La partera, asustada por aquella advertencia, entró a su casa y esperó a que el charro se fuera. Como no escuchó las pisadas del caballo, pensó que aún se encontraba ahí. Entonces se asomó por la ventana y se asombró al descubrir que no estaba ahí.
     La partera estuvo varios días encerrada y confundida en su casa por aquella advertencia. Un día decidió contarle a una vecina, quien le aconsejó no decirle a nadie más y dejar las monedas en la iglesia. Al día siguiente, la partera amaneció muerta. Algunas personas decían que escucharon cabalgar al charro por ahí.

jueves, 4 de febrero de 2016

LA ESTRELLA

  Existían millones de estrellas en el cielo.
 Estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules.
   Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron: -Señor Dios, nos gustaría vivir en la Tierra entre los hombres.
   -Así será hecho - respondió el Señor -. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas, para que puedan bajar a la Tierra.
   Cuéntase que, en aquella noche, hubo una linda lluvia de estrellas.
   Unas se acurrucaron en las torres de las iglesias; otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, y algunas se mezclaron con juguetes de los niños... Y la Tierra quedó maravillosamente iluminada. Pero con el transcurrir del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la Tierra oscura y triste.
   -¿ Por qué volvieron ? - preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
   -Señor... no nos fue posible permanecer en la Tierra. Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia...
 Y el Señor les dijo:
-¡Claro! El lugar de ustedes está aquí, en el cielo; la Tierra es un lugar transitorio, de aquello que pasa, de aquel que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere... Nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno; donde nada perece.
   Después de llegar todas las estrellas y verificar su número, Dios habló de nuevo:
   - Nos está faltando una estrella... ¿Será que se perdió en el camino ?
   Un ángel, que estaba cerca, replicó:
   -Señor, una estrella decidió quedarse entre los hombres; ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor.
   - ¿ Mas qué estrella es ésa ? - volvió Dios a preguntar.
   - Es la esperanza, Señor; la estrella verde... La única estrella de ese color.
   Y cuando miraron hacia la Tierra, la estrella no estaba sola.
   La Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita tener, es la esperanza.
   Dios ya conoce el futuro y la esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe cómo será el futuro.

martes, 2 de febrero de 2016

EL ORIGEN DE LAS COSAS

          Todas las culturas han desarrollado mitos y leyendas que explican el origen de las cosas, el orden y el sentido de la creación. Son historias que narran la manera en que fueron creados los hombres, los animales, las plantas y las montañas; por qué existen el día y la noche, el cielo y la tierra; y cómo los dioses gobiernan su gran obra.

          Muchas de esas historias han llegado hasta nuestros días gracias a la tradición oral, es decir, han sido narradas, con algunas variantes, de generación en generación.

          En este libro se han reunido cuatro leyendas provenientes de la tradición oral del sur de México, cuna de los mayas, los chinantecos, los mixtecos, los tzotziles, los lacandones y otros grupos indígenas, y una de las regiones más ricas del mundo por la variedad de su fauna y su flora.

          Las leyendas que aquí se presentan se refieren precisamente a los animales. Chapulines, tortugas, pájaros, sapos... protagonizan estas historias que fueron el deleite de niños indígenas hace muchísimos años y que hoy siguen maravillando a los chicos de otras latitudes y otras culturas.

         Todos los seres vivos realizan un trabajo. Todos cumplen una función, como la hormiga y el chapulín de este cuento. Esta ingeniosa historia nos enseña a valorar y a respetar a los seres de la naturaleza. La lengua del chapulín es un relato que forma parte de la tradición oral de la región de La Chinantla,  en el estado de Oaxaca. La gente de esta zona ha transmitido así sus conocimientos, su manera de ver el mundo y sus leyendas a las siguientes generaciones.

lunes, 1 de febrero de 2016

La lengua del chapulín

      Cuentan que el chapulín se pasaba todo el día cantando.

      En cierta ocasión, como tenía hambre, visitó a la hormiga para pedirle un poco de maíz. Se acercaba la sequía y, ofendida, la hormiga le respondió:
      -Si tienes hambre es porque nunca sembraste. Si en vez de andar cantando hubieras trabajado, ahora tendrías qué comer.

      El chapulín  se alejó cabizbajo. Cada vez estaba más hambriento y no sabía qué hacer. Apenas le quedaban fuerzas y ya no podía  ni cantar. ¡Se sentía tan débil!

     Entonces se le ocurrió dirigirse al Creador de todos los animales.
           -Padre-le dijo-, tengo hambre y la hormiga no me quiere dar ni un poquito de maíz. Es verdad que me he pasado todo el año cantando, pero lo hacía  para alegrar a los demás.

    El Creador lo miró un momento y luego dijo:
           -No te preocupes, chapulín. Desde ahora, cantar será tu trabajo.

    Y al instante la lengua del chapulín comenzó a crecer y crecer hasta que se convirtió en un pico largo con el que, desde entonces, cuando hace una pausa y deja de cantar, puede sacar el jugo de los tallos tiernos para alimentarse.

    Por eso ahora, cuando la hormiga anda atareada por el monte, llevando a cuestas su carga de maíz, escucha el canto del chapulín y ella también se alegra.